La mayoría de las personas usa Internet para leer el correo, buscar alguna información, chatear y poco más. Muchos lo usan para jugar online con personas de todo el mundo. Gente como yo lo usamos para trabajar, para contactar con nuestros clientes y desarrollar nuestros productos. También lo usamos para hacer blogs, ya lo sé, lo iba a decir… Pero nos encontramos con casos en los que, por razones muy diversas y generalmente de tipo psicológico, requieren de tener Internet a toda costa para cubrir casi todas las parcelas de su vida. Hay gente que se hace la compra por Internet, que se compra incluso la ropa, que se prepara los viajes exclusivamente por la Red y que incluso las denuncias las pone vía teclado. Estas personas tienen un serio problema y, a pesar de lo que ellas mismas puedan pensar, el problema es suyo, no de Internet
Internet es un medio, una forma de conseguir otras cosas. Estas personas convierten Internet en un fin en si mismo. Es casi su única forma de contactar con el mundo. Pueden tirarse horas simplemente viendo páginas aleatoriamente, sólo porque no entienden que puedan hacer otra cosa. Chatean interminablemente con gente a la que creen conocer en cualquier otra parte cuando en realidad no saben nada de ellos. Compran impulsivamente como si comprasen en tiendas normales, convirtiendo a la Red en una especie de Carrefour gigantesco que les ofrece todo lo que nunca hubieran podido desear. En otras palabras, han sustituido el mundo real por uno imaginario, que se parece al real, pero que no lo es.
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